Jacobo Muñiz cuenta sus impresiones al terminar de ilustrar Cuéntame, sésamo. En realidad, un libro para un ilustrador nunca se cierra. Aun, tras ser impreso, sigue flotando en su cabeza, donde continua mejorando algún detalle, variando algún color, corrigiendo una mirada

Una de las razones principales que me llevaron al mundo editorial es mi enorme admiración por los artistas que se dedican a ilustrar cuentos infantiles. Puedo pasarme horas abriendo y cerrando libros contemplando las imágenes. Disfrutando hasta del detalle superficial.

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A FIN DE CUENTOS